lunes, 5 de octubre de 2009

Entrevista a Giorgio Trucchi, periodista italiano desplazado en Honduras:

"CON ESTE GOBIERNO DE FACTO SE FRENA EL PROCESO DE INTEGRACIÓN LATINOAMERICANA "
Vicent Boix. Escritor, autor del libro “El parque de las hamacas” http://www.elparquedelashamacas.org
Ha pasado más de 50 días en las calles de Honduras, desde que el 28 de junio, el ejército y los sectores más poderosos derrocaran al presidente legítimo Manuel Zelaya. Ha recorrido los barrios de diferentes ciudades del país, así como la zona fronteriza entre Nicaragua y Honduras. Ha estado en manifestaciones, conferencias de prensa, reuniones, actos de toda índole, cargas policiales, etc. Ha redactado más de 75 artículos, crónicas y entrevistas. Ha inmortalizado en cerca de 500 fotografías y más de 20 vídeos, los momentos más intensos, emocionantes y dramáticos que tienen lugar en la nación centroamericana.

Giorgio Trucchi es periodista italiano afincado en Nicaragua. En los últimos tres meses ha cubierto los eventos que suceden en Honduras para la Regional Latinoamericana de la Unión Internacional de Trabajadores de la Alimentación (Rel-UITA). También administra el blog Nicaragua y más en Español. Él hizo un pequeño hueco en su agenda y pude hablarle por teléfono, para que nos explicara de primera mano las últimas noticias que tienen lugar en Honduras.

El primer interrogante Giorgio es obligado ¿Estás percibiendo y observando en Honduras una fuerte, organizada y mayoritaria movilización social en defensa del presidente legítimo Manuel Zelaya?

Definitivamente sí. La noche en que se supo que Zelaya había ingresado en el país y se había refugiado en la embajada de Brasil, comenzó una movilización masiva, no sólo a nivel de la capital sino en todo el país. Cuando me enteré de la noticia viajé de nuevo a Honduras y lo hice con otros periodistas de agencias internacionales. A escasos km. de la capital pudimos ver grandes caravanas de coches y autobuses que se dirigían a Tegucigalpa para dar apoyo al presidente Zelaya, que por cierto fueron detenidas por retenes militares que no les daban paso. Nosotros también estuvimos cerca de una hora retenidos por los militares y en todo el país se han instalado controles para impedir que la gente llegue a la capital.

Como digo, el respaldo es fuerte aunque es difícil cuantificar qué porcentaje de población apoya a Manuel Zelaya. Lo que sí es cierto es que existen movilizaciones en los barrios, en las aldeas y las comunidades, no sólo de la capital, sino de diferentes departamentos de la nación.

Te pregunto esto porque al leer tus opiniones y artículos que realizas desde los barrios de Honduras y al leer en los grandes medios algunas crónicas de periodistas que no sé muy bien dónde están ubicados, percibo dos opiniones contrapuestas respecto a la respuesta del pueblo hondureño. El jueves 24 de septiembre, un diario español reproducía una foto de las protestas -algo tendenciosa desde mi punto de vista- en la que se observaba solamente a un manifestante sentado en una piedra. En el mismo artículo se calificaba al movimiento de resistencia popular como de “débil” ¿Estás de acuerdo con esta afirmación?

No, para nada. Yo no sé si para escribir dicha nota se han tomado datos de una agencia o si ese medio tenía corresponsales aquí en Honduras. Además hay que diferenciar. Hay marchas casi todos los días en Tegucigalpa y otras ciudades que son masivas, con miles y miles de personas. Mientras que las manifestaciones en los barrios, aldeas o comunidades no necesitan de mucha gente porque el objetivo no es ese.

Lo que hay que subrayar es que todo ello responde a una estrategia del Frente Nacional Contra el Golpe de Estado (FNCGE), que está organizando diferentes actividades en los barrios para dispersar la protesta y crear cientos de pequeños focos de resistencia. En un barrio pueden haber 600 personas movilizadas y en una plaza 100 o 200. El número variará y analizando individualmente cada grupo, hablaremos de poca gente o de que el movimiento de resistencia es débil. Pero lo realmente importante es que en estos momentos pueden haber entre 100 o 150 focos activos dispersados solamente en la capital.

El objetivo del FNCGE no es solamente organizar grandes eventos para paralizar el país, sino el mantener una presencia constante de gente en las calles y en los barrios para demostrar que el golpe de estado del 28 de junio no puede quedar así y que hay una parte mayoritaria de la población que no renuncia al restablecimiento de Zelaya, al retorno a la democracia y al inicio de un proceso que lleve a una asamblea constituyente y a la reforma de la constitución.

¿Qué sectores de la población y organizaciones sociales se han sumado activamente a las marchas y acciones por el regreso de la normalidad democrática?

Hay de todo, pero el hecho más interesante es que el FNCGE logró juntar y sentar en una misma mesa a sectores dispersos que antes trabajaban muy poco entre ellos. Esto es un aspecto positivo del golpe de estado. Hay centrales sindicales que estaban muy divididas y que ahora empiezan a moverse juntas.

Dentro del FNCGE, aparte de los sindicatos, también hay ONG’s, colectivos de maestros, gente de los barrios, estudiantes, organizaciones campesinas, indígenas, afrocaribeñas, colectivos de mujeres, de artistas y también partidos políticos que antes estaban confrontados.

Con el golpe de estado, el Partido Liberal del presidente Zelaya se fragmentó entre los partidarios de éste y los que apoyan al gobierno de facto. Pues bien, esa fracción leal al presidente también forma parte de la resistencia.

Este es sin duda alguna uno de los hechos más interesantes acaecidos en los últimos meses: que un hecho tan contundente y fuerte como un golpe de estado, ha precipitado la unión y el trabajo conjunto de diversos actores sociales.

Desde que inicia el golpe el 28 de junio ¿En qué momento has visto más intensidad y más protestas de la sociedad?

Han habido varios momentos especialmente activos. Los primeros días, el 28 y 29 de junio, fueron jornadas especialmente intensas porque se instauraba el gobierno golpista, el presidente era expulsado del país y comenzaba la represión. Otro momento especial fue el 5 de julio cuando Zelaya hizo el primer intento de regresar. Hubo movilizaciones que fueron contestadas con violencia, lo que propició la muerte del primer manifestante, el joven Isis Obed Murillo, quien lamentablemente fue el primero de muchos que perdieron la vida a lo largo de tres meses de lucha. Otro instante muy fuerte fue durante la segunda tentativa de Zelaya por ingresar en el país, por el paso fronterizo de Las Manos (Ocotal – Nicaragua).

No obstante, el momento más intenso está siendo ahora que el presidente ya se encuentra de nuevo en la nación. Esto demuestra, independientemente de su pasado y de su historia, que Manuel Zelaya sigue siendo un agente catalizador. La resistencia siempre mantuvo que el primer paso o condición es la restitución de Zelaya como presidente legítimo de la nación. Afirman que no puede haber paz ni democracia hasta que no se restituya al presidente de la república.

Me comentas que el jueves 24 hubo una marcha de los partidarios de Micheletti ¿Fue mucha gente a la misma?

Las marchas de los que aquí llaman “blancos” o “perfumados” siempre han sido masivas. Después de las grandes concentraciones de las organizaciones sociales, el propio gobierno llama a la ciudadanía para que participe en otras manifestaciones para contrarrestar lo que organiza y realiza la resistencia.

El FNCGE ha denunciado en muchas ocasiones, que estas marchas se componen de trabajadores y trabajadoras de empresas en manos de los grupos económicos que participan del golpe de estado, que obligan e incluso amenazan a sus empleados para que acudan a las marchas. Llegan a reunir a miles de personas -sobre todo a obreros y obreras de las zonas francas- y les proporcionan la famosa camisa blanca para que participen en los actos.

Inicialmente, varios gobiernos del mundo se opusieron al gobierno ilegítimo de Roberto Micheletti. Con el paso de las semanas todo se fue enfriando ¿Crees que la comunidad internacional, con su silencio, está permitiendo que se asiente y se acomode el gobierno golpista?

Eso es evidente y es un punto que siempre ha denunciado el FNCGE. Por una parte reconocen la importancia de la respuesta inmediata de la comunidad internacional cuando se da el golpe de estado. Hubo una resolución masiva por unanimidad de la Organización de Estados Americanos (OEA), así como pronunciamientos de la Asamblea General de la ONU. Además, muchos gobiernos europeos y el norteamericano retiraron sus cuerpos diplomáticos desplazados en Honduras.

Pero por otra parte critican que las medidas de presión tomadas por estos países han sido muy débiles y sobre todo muy lentas. En un país como Honduras, que es el tercero más pobre de América Latina, sería muy fácil doblegar a su gobierno con simples medidas económicas. El 80% de los movimientos comerciales son con Estados Unidos. Por lo tanto creo que se podría presionar en ese sentido.

¿Por qué no se hace? Porque con este gobierno de facto se frena el proceso de integración centroamericana y latinoamericana y sobre todo los avances alrededor de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA). Recordemos que el ALBA integra ya en Centroamérica a Nicaragua y Honduras, Guatemala no está en el ALBA pero sí en Petrocaribe, y El Salvador, con la victoria del Frente Farabundo Martí, ya estaba estudiando la posibilidad de incorporarse a Petrocaribe. Es decir, se estaba creando un clima muy diferente en la región si se compara con décadas pasadas y Honduras era el eslabón que se pensaba más débil para romper la cadena.

Retrasar estas medidas yo lo veo como un intento, por un lado, de presionar al gobierno de facto para regresar a la institucionalidad, pero por el otro, se pretende aprovechar la coyuntura para detener el proceso de integración del cual te hablaba.

Pero estas medidas económicas para frenar al gobierno de facto de las que hablas ¿No acabarían perjudicando a la gente más vulnerable?

Esta es la eterna cuestión de siempre, pero creo que si la comunidad internacional se hubiera puesto manos a la obra, el gobierno golpista de Micheletti hubiera caído muy rápidamente sin que la población se hubiera visto afectada.

Por lo que escuché, muchos sectores de la resistencia estarían de acuerdo con el bloqueo económico con tal de que acabara este golpe de estado.

¿Esta visión de los acontecimientos que acabas de exponer, está ampliamente extendida dentro del FNCGE?

Si sí, totalmente. Yo no te indico mi impresión únicamente sino las opiniones y los análisis que realiza la resistencia. La gente del FNCGE lo dice claramente, el golpe de estado se originó para detener el ALBA. De hecho, inmediatamente después, una de las primeras medidas del gobierno de Micheletti fue expulsar a los educadores cubanos que estaban desarrollando trabajos de alfabetización, y que tenían previsto en el próximo mes de enero declarar Honduras como país libre de analfabetismo. En las primeras declaraciones de los golpistas ya se culpó de todo a Hugo Chávez, al ALBA y el propio ejército manifestó que gracias a este “cambio presidencial democrático” se podrá detener el proceso de entrada del socialismo disfrazado de democracia.

Siguiendo esta misma línea y teniendo en cuenta que desde hace años trabajas y vives en Nicaragua ¿Crees que detrás de la fuerte campaña nacional e internacional emprendida contra el gobierno de Daniel Ortega por el supuesto fraude en las elecciones municipales del año pasado, también hubo un intento por desestabilizar a uno de los países que más apuesta por la integración y por el ALBA?

La acción desestabilizadora es constante, no solo en Honduras y Nicaragua, sino en todos los países de América Latina que están llevando adelante el proyecto del ALBA.

Regresemos a Honduras ¿Cómo valora el FNCGE el papel tanto de Barack Obama como de la Unión Europea?

Bien, es lo que te comentaba en una pregunta anterior. Reconocen que Estados Unidos rechazó lo que pasó en junio, aunque sin referirse a ello como golpe de estado. También apoyaron la intermediación del presidente de Costa Rica, Oscar Arias, para facilitar el diálogo entre las partes y que desembocó en el Acuerdo de San José.

Pero por otra parte, como te decía, piden que Estados Unidos sea más contundente. Recuerdan que el gobierno norteamericano tardó más de dos meses en retirar a su embajador de Tegucigalpa y todavía no ha reconocido que aquí existió un golpe de estado

¿Por qué la administración Obama no reconoce los hechos tal cual sucedieron?

Porque sus leyes determinan que si en algún país del mundo hay un golpe de estado, automáticamente Estados Unidos debe cancelar cualquier ayuda económica a dicho estado. Eso no lo quieren hacer en Honduras y sabemos que numerosas agencias norteamericanas siguen financiando algunas instituciones del gobierno de facto. El chorro de dinero no se ha parado.

También sabemos que el día del golpe, el ejército entró con violencia disparando en la casa del presidente Zelaya, lo agarraron y luego lo condujeron a la base militar norteamericana de Palmerola para que despegara hacia Costa Rica. La resistencia nunca ha acusado al presidente Obama de estar involucrado en ello, pero sí de no haber prestado la suficiente atención a lo que estaba pasando.

¿Y con la Unión Europea?

Pues pasa un poco de lo mismo. El FNCGE reconoce que la UE denunció el golpe de estado, pero las medidas que emprendieron desde Europa para sofocarlo han sido poco eficaces, poco contundentes y sobre todo muy lentas. Esto ha permitido que el gobierno de facto se haya consolidado.

Al presidente de Costa Rica Oscar Arias, le otorgaron el premio Nóbel de la paz por su papel en los procesos de negociación durante los conflictos armados de Centroamérica en los años 80. Sin embargo, cuando fue presidente de Costa Rica durante esa década, su territorio ofreció cobijo a comandos de la contra nicaragüense y para muchos Arias fue la marioneta diplomática de Reagan. ¿Cómo valoras el papel de Oscar Arias en el proceso de intermediación?

El presidente Arias, claro que es un instrumento en manos del Departamento de Estado de Hillary Clinton. Fue ella quién lo propuso como mediador ante la crisis. Además, si analizamos los 12 puntos del Acuerdo de San José o Plan Arias, exceptuando el primero que es la restitución del Zelaya, el resto van totalmente en contra del presidente legítimo de Honduras.

Dicho acuerdo lo vuelve a situar en el poder pero sin poder. Por ejemplo, un punto del Acuerdo de San José establece que si Zelaya regresa a la presidencia no iniciará ningún proceso hacia una asamblea constituyente. Otro apartado es que las elecciones se adelanten a finales de octubre y que el ejército maneje todo la logística del proceso. Fíjate porque es curioso, que a un ejército que acaba de protagonizar un golpe de estado se le quiere confiar el control de unas elecciones.

Por el contrario, este acuerdo no tiene previsto en ningún momento que se restauren los proyectos consensuados con la sociedad civil, que había emprendido el presidente y que fueron cancelados uno a uno tras el golpe de estado. Zelaya. Por ejemplo, él aprobó un incremento del 60% del salario mínimo y tras el golpe muchos empresarios dejaron de aplicarlo. También las autoridades ilegítimas plantean salirse del ALBA y de Petrocaribe. O sea, toda la situación que se había creado durante tres años, quedó en cero y ninguno de los puntos del Acuerdo de San José analiza estos aspectos.

Si bien es cierto que en el golpe de estado de Venezuela la movilización social fue el factor más importante para que Hugo Chávez recuperara el poder, no es menos cierto que esto sucedió porque una parte del ejército apoyo dicho regreso y abandono los planes desestabilizadores. Por los comentarios de la gente con la que hablas y del FNCGE ¿Crees que un sector del ejército podría apoyar el regreso a la normalidad democrática?

No creo, de hecho se ha percibido una fuerte unidad. Se pensaba que con Zelaya en el país, algún sector o algún alto mando del ejército podrían adoptar otro tipo de posición, pero con la represión de estos días han demostrado que por el momento siguen firmes al lado de los poderes fácticos que propiciaron el golpe de estado.

Los elementos fundamentales para que cambie algo, por una parte es que la resistencia mantenga y profundice su presencia. El otro punto, como decía antes, es Estados Unidos porque económica y políticamente pueden condicionar y acorralar al gobierno de facto. El tercer elemento es que el ejército empezara a mostrar síntomas de división interna, ante la presión internacional y ante juicios por la violación de derechos humanos durante estos últimos meses.

Y es que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, ha reconocido precisamente que se han violado derechos humanos de todo tipo. El Plan Arias incorpora una amnistía para delitos políticos, pero no para delitos penales por haber infringido los derechos humanos de la población. Entonces, esto podría ser un elemento que tal vez rompa la unidad del ejército y de la policía, si la comunidad internacional presiona y fomenta procesos legales contra aquellos que se excedieron en sus funciones.

Si no se puede contar con el ejército ni la policía sólo queda la presión del pueblo. Que tras el regreso de Zelaya a Honduras Micheletti quiera hablar con él, yo lo veo como una muestra de debilidad de éste al ver que la sociedad está saliendo a la calle. Sin embargo ¿Percibes suficiente presión para que los golpistas abandonen el poder?

Hasta el momento no. Yo creo que los autores intelectuales y materiales del golpe de estado, no tenían previsto una respuesta de la gente como la que se está dando. Tal vez pronosticaron revueltas y protestas por un corto periodo de tiempo, para luego poder seguir adelante con su plan. Tampoco esperaron, creo, la respuesta inmediata y contundente de la comunidad internacional, en el sentido de que aislaron a Honduras, la suspendieron de la OEA y en la ONU rechazaron el golpe de estado y no reconocieron al gobierno de facto.

Pero repito, yo creo que se necesita mucho más para que se le tambaleen las piernas al gobierno ilegítimo. Un elemento importante es la presencia de Manuel Zelaya en el país, que ha originado una explosión de júbilo y optimismo entre el pueblo. Seguramente, otro elemento es que la comunidad internacional puede presionar de la manera que comentaba antes.

Esto puede abocar al gobierno de Micheletti a un diálogo, que para mí es un arma de doble filo, ya que puede limitar la capacidad de movimiento que tenía Zelaya antes del golpe de estado, para emprender nuevos proyectos que redunden en la sociedad hondureña.

Si hay un diálogo para obligar al gobierno de facto a que abandone la presidencia, pero se le otorga prácticamente cualquier cosa a cambio, y el único punto de interés es que Zelaya sea rehabilitado por el plazo de un mes y medio hasta que se realicen las elecciones, yo creo que este hecho podría provocar una división entre el presidente Zelaya y la resistencia.

Sé que tienes que abordar nuevamente las calles de Tegucigalpa a la mayor brevedad posible. Por tanto, te planteo ya la última cuestión ¿Ha escalado la represión en los últimos días?

La represión ha sido masiva y totalmente injustificada, porque la gente estaba pacíficamente concentrada frente a la embajada de Brasil para celebrar el regreso de Zelaya. No hubo ningún disturbio ni saqueo y de repente llegó la policía disparando y lanzando gases lacrimógenos Esta brutalidad policial ha seguido durante los días posteriores al regreso de Zelaya, especialmente en los barrios donde la gente se está manifestando. La colonia donde se encuentra la embajada de Brasil ha sido tomada por el ejército y algunas casas han sido desalojadas y ocupadas por los militares.

También se ha instaurado un toque de queda a partir de las 4 de la tarde, lo que ha provocado que el país se haya paralizado por el propio gobierno de facto. Esto ha impedido que mucha gente realizara sus actividades normales: comprar agua y comida, echar gasolina, etc.

El toque de queda y las constantes movilizaciones han provocado que muchas personas fueran detenidas, trasladadas a comisarías e incluso concentradas dentro de un campo de béisbol habilitado para tal fin. También han existido heridos de balas. El miércoles 23 fuimos al Hospital Escuela (el más importante de Tegucigalpa) y en emergencias nos confesaron que el día antes habían ingresado más 20 personas, muchas de ellas con heridas de munición. Eso demuestra que no están disparando con balas de goma sino con balas de plomo.

Los golpistas también han establecido un cerco mediático a nivel nacional, para controlar la información y crear la imagen ficticia de que Honduras todos los días amanece con normalidad. Prácticamente todos los medios se han subido al carro a excepción de Radio Globo, Radio Progreso, el Canal 36 y numerosas radios comunitarias situadas en todos los departamentos, que permiten que la información veraz fluya y llegue a la gente. El resto de medios de prensa, radio y televisión están controlados, no por el gobierno de facto, sino más bien por los empresarios y propietarios de dichos medios, que son parte de los poderes fácticos que, según la resistencia, orquestaron el golpe.

Estos pocos medios independientes han sido reprimidos y obstaculizados. El día 23 de septiembre por ejemplo, el Canal 36 estuvo pasando todo el día un mensaje en el que denunciaba a la empresa de telecomunicaciones porque había sacado la señal del canal del aire. Con ello lograron que dicha televisión sólo se pudiera ver en Tegucigalpa. Esto no sucede por primera vez, sino que desde el 28 de junio ha pasado en repetidas ocasiones. Hace un mes, este canal también sufrió un atentado en la antena y durante dos semanas se suspendieron las emisiones. Hechos similares han sucedido también con Radio Globo y ahora por ejemplo no se pueda escuchar dicha emisora por internet.