jueves, 25 de junio de 2009

LA “IZQUIERDA” LATINOAMERICANA FRENTE A LOS RETOS QUE LE IMPONEN LOS PUEBLOS
Fernando Dorado
Popayán, junio 16 de 2009

Hoy, en América Latina se desarrolla un proceso de rompimiento con un pasado de dependencia, antidemocracia, y exclusión social. Los pueblos y los trabajadores están al frente de esos procesos, y las “izquierdas” de todos los colores son sus dinamizadores (o intentan serlo). La asunción a los gobiernos y la aprobación de nuevas constituciones políticas – vía elecciones - ha sido la estrategia. Es importante conocer y explicarse qué ocurre al interior de ese proceso, que es relativamente incipiente, así sea fruto de un acumulado histórico.

¿Cómo ha influido el hecho de estar al frente de esa gestión gubernamental en el carácter y composición de esa izquierda? ¿Se fortalecen política y organizativamente los movimientos sociales? ¿Cuál es el papel de la izquierda en esos procesos? ¿Los partidos de izquierda contribuyen a consolidar la autonomía de las organizaciones frente a los gobiernos y a los mismos partidos, o las cooptan con recursos y otros procedimientos? ¿Se promueve la integración real y efectiva entre los movimientos sociales? O, ¿las diversas izquierdas contribuyen inconscientemente a mantener separados – y muchas veces en confrontación – a los diferentes sectores sociales (trabajadores, campesinos, indígenas, afrodescendientes, sectores citadinos, mujeres, jóvenes, etc.)? ¿Cómo se vienen alineando las diferentes izquierdas frente a sus gobiernos en cada país? ¿Se hacen esfuerzos sostenidos en la región por integrar regionalmente, por un lado los movimientos sociales, y por el otro, las diversas tendencias de izquierda?

Lo que sucede en América Latina es una verdadera olla en ebullición. Tendencias enfrentadas históricamente se han visto obligadas a compartir espacios en la lucha por orientar y/o “dirigir” los procesos de transformación en marcha. En algunos países, interactúan al interior o alrededor de gobiernos democrático-populares; en otros, hacen alianzas con el fin de llegar a ser gobiernos; y en algunos más, no han encontrado – por ahora – espacios o puntos de referencia.

Nuestra “izquierda” actual – en su multiplicidad de expresiones – es fruto de su evolución histórica a nivel mundial. Tiene relación estrecha con las tendencias originales aparecidas durante los siglos XIX y principios del XX. Socialdemocracia, bolchevismo (leninismo) y abstencionismo (combinación de socialismo utópico, populismo, extremoizquierdismo, y blanquismo putchista), son sus principales orígenes. En la actualidad existen variantes inimaginables hace 30 años. La dinámica de la lucha de clases y del ejercicio (relativo) del "poder político" está produciendo un verdadero fenómeno dentro de la izquierda latinoamericana.

Es importante resaltar que venimos de una profunda crisis del pensamiento revolucionario. Están naciendo – fruto de evaluaciones y nuevas prácticas políticas y sociales –corrientes de pensamiento que intentan superar las limitaciones políticas e ideológicas del pasado. La fuerza política-organizativa que han mostrado los pueblos y liderazgos indo-americanos, es un factor dinamizador-renovador de gran importancia. Sin embargo, este proceso es incipiente, y los afanes del momento, reales y urgentes, parecieran ahogar esos intentos.

Identifico (a partir de Colombia) cinco grandes sectores que no son tampoco homogéneos ni absolutamente separados, que se diferencian por sus objetivos, métodos de trabajo, estrategias y tácticas, pero que tienen referentes de identidad alrededor de su concepción del poder y su relación con la sociedad. Esos sectores son: 1. Democracia “estatista” anticapitalista (izquierda tradicional); 2. Democracia social pro-capitalista (socialdemocracia), 3. Burocracia “izquierdista”; 4. Sector heterogéneo (indigenistas, ambientalistas, libertarios, humanistas, anarquistas, muchos de ellos formados en la izquierda tradicional - ex-marxistas-leninistas-maoístas, ex-trotskistas, etc. -, y otros; 5. Democracia participativa auto-gestionada en formación (con pretensiones de ser el “socialismo del siglo XXI”). Cada sector tiene su complejidad, diversas variables, y están en permanente evolución.

La evolución de los movimientos reales que ocurren en América Latina va a depender de la calidad de los vínculos que vayan surgiendo entre las diversas izquierdas, y entre éstas y las expresiones organizadas de la sociedad. El protagonismo de los movimientos sociales, los desarrollos teóricos del pensamiento revolucionario, la capacidad crítica de los gobiernos y de la dirigencia que permita impulsar las rectificaciones a tiempo, la conciencia de la necesidad de la integración regional frente al imperio, todo ello y mucho más, determinará el futuro de estos procesos de cambio. La diversidad y la riqueza de la vida está allí; los avances en favor de los pueblos son evidentes; falta ver si se sostienen y cualifican en el tiempo.

Avizorar las tendencias predominantes en curso nos puede ayudar a orientar nuestros esfuerzos en una u otra dirección. Hay que captar y estudiar ese movimiento real. Es una de las tareas.