martes, 13 de noviembre de 2012

lunes, 12 de noviembre de 2012

(VIDEO) Foro Comunicación y Poder Popular

Desde el Teatro Catia vea todas las ponencias 

Por:


Teatro Catia

Teatro Catia

Credito: AVN

Declarando a los medios

Declarando a los medios

Credito: aporrea tvi

Lunes, 12 de noviembre de 2012.- El Miércoles siete de noviembre en las instalaciones del recién remodelado Teatro Catia, ubicado en la parroquia Sucre de este populoso y tradicional sector de la ciudad de Caracas se realizó el foro Comunicación y Poder Popular convocado por distintos colectivos y organizaciones populares, entre ellos, Colectivo Somos Ambiente, La Coordinadora Popular de Caracas, Aporrea, Foro Itinerante de Participación Popular, entre otros.


Debemos mencionar la presencia de Las Madres del Barrio, quienes con su entusiasmo dieron a esta reunión un gran ambiente de alegría y participación popular.

A continuación presentamos a los aporreadores todas las ponencias realizadas, para su análisis a conveniencia, las hemos dividido de acuerdo al orden de aparición, la participación del poeta Vidal Márquez, el poeta del pueblo, le imprimió una chispa de sabor popular con piezas de su creación.


Declaraciones de Luis Salazar y Maryclen Stelling

Introducción al foro y participación de la profesora Maryclen Stelling

 Participación de Carlos Lugo del Colectivo Radio Negro Primero


Participación de Gonzalo Gómez de la página web WWW. Aporrea .org

Participación de Willian Mantilla de la Coordinadora Popular de Caracas y cierre del acto con participación de algunos asistentes.










MULTITUD Pensar la República




La idea maquiavélica de democracia cotidiana, que es una conquista civil (lo civil tenía en la época de Maquiavelo una dimensión distinta), es una idea recogida para, desde allí, dar cuenta de mediaciones y choques de actores que construyen ritualizaciones, discursos, prácticas, legitimidades: hegemonías en un tiempo y en un espacio dado, es decir, en la construcción de los juegos de lenguaje de un campo de delimitación.

Maquiavelo, en este sentido, se refiere a la política como un enjambre de hombres en eterno conflicto. Un tinglado de intereses cruzados por pasiones, historia y vida cotidiana. Desde ese punto, Gramsci encuentra el lugar de la lucha de clases, mientras que para el construccionismo liberal sólo se trata del lugar del espacio público burgués. Más o menos contractualista y neutral.

Entonces, para nosotros, no hay pensamiento político neutral. Se trata, por un lado, de tomar partido por una corriente epistemológica que construye un régimen de verdad propio y emergente, y por otro, de asumir nuestra contradicción con las corrientes que se asimilan a la noción de sociedad civil y que asumen al Estado como instrumento que debe ser conservado, o en última instancia, renovado por etapas  por medio de la representación.

De ahí que reconozcamos la importancia de los aportes de Gramsci, quien retoma la tradición maquiavélica para entender la República como la suerte de laberintos y trampas que hay que sortear para que el Príncipe Moderno cambie la realidad. Ese Príncipe no es la clase o el pueblo, es el partido, una mezcla de todo ello, inclinado hacia la clase. Este concepto, más allá del partido como institución instrumental, como ensayo de la organización contingente de una máquina de liberación del deseo en una subjetividad general, nos sirve para pensar la República a partir de una visión que entronca con Maquiavelo, con su idea de pueblo como actor no subordinado, como expresión en sí mismo de la política, no necesariamente dependiente de las directrices que emana un aparato que se auto- proclama vanguardia, como la idea de partido.

Juan Barreto Cipriani

jueves, 8 de noviembre de 2012

SOCIALISMO DEL SIGLO XXI ¿DE LO GRANDE O DE LO PEQUEÑO?




Dicen que es el nombre y no el número el más primitivo modo de localización, no obstante utilizaremos al segundo para tratar de ubicar el lapso de tiempo durante el que en la República Bolivariana de Venezuela venimos oyendo hablar de Socialismo con una frecuencia que localizada mediante un adjetivo (otro nombre por cierto) tildaremos de alta. Que sepamos fue hace siete (7)  años, durante el transcurso de la campaña electoral del 2005, cuando el Comandante Chávez, con motivo de su primera reelección  Presidencial, levanta y enarbola la Bandera del Socialismo del Siglo XXI. Dejamos a los amantes de la numerología, a los exegetas de las fechas históricas y a todos aquellos que deseen satisfacer su curiosidad la precisión de tal dato si desean conocer la ubicación exacta del día en el que fue lanzada a los vientos, llegando a nuestros oídos, la referida expresión.

Sin despreciar el interés que dicho tema podría suscitar entre los seguidores del Comandante y quienes se digan o confiesen socialistas nos interesa aquí tratar de ubicar, localizar quizás con una precisión más exacta de la que nosotros mismos seamos capaces de obtener, no lo que encierran o tratan de nombrar los vocablos que copulan para formar la expresión Socialismo del Siglo XXI, tan en boga a partir de la fecha indicada por nuestro intento de ubicación y que por haber sido  materia, sustancia y tema de un sostenido e intenso debate, de localización y alcance mundiales, en el que han participado las más preclaras mentes de conocidos pensadores de todas las ramas del conocimiento y ciencias sociales, nos declaramos incapaces de analizar.  Nuestra inquietud se orienta y dirige a tratar de ubicar y localizar lo encerrado o encapsulado en una expresión o rama desprendida del árbol del Socialismo, denominada por algunos Socialismo de lo pequeño.

De las pequeñas cosas preferiríamos denominarlo, ya que de por si el adjetivo podría llevar a quien oiga o reflexione sobre el término a desviarse o extraviarse y localizarlo en cierta socialización del enanismo, sea este físico o mental. Por ejemplo no es lo mismo hablar de Socialismo de lo pequeño que reflexionar sobre Socialismo para niños o pequeños.   Antes que nada cabría decir que las grandes cosas y también las cosas grandes (hasta la ubicación del vocablo en la oración trastoca, desviándolo,  el sentido y la orientación del hablante o lector), están hechas o compuestas de, como diría nuestra poeta, las cosas más sencillas, las cosas más simples. De ahí que pensar el Socialismo en grande conlleva a pensar antes en esos detalles que conforman la geografía, la arquitectura y estructura de ese tan pregonado Socialismo del Siglo XXI, del cual muchos se mofan y los que más de él descreen.  Esencialmente se trata de saber que previo a cualquier decreto, mandato, orden o deseo, los tipos de sociedades, y con ellas los estilos y formas de vida de sus elementos, no se decretan sino que obedecen a la confluencia de un incesante flujo, sintetizado con el vocablo proceso: flujo o proceso, obediente a otros, confluencia a su vez de otros flujos y procesos, confluyendo en secuencia o al mismo tiempo (sincronía y diacronía): Nuestra diversidad y su plena plasmación en la multiplicidad de un cumulo infinito de instantes en un todo de todo sin cerrar. 

Por más que nuestra Constitución Nacional establezca que somos una República Bolivariana, para ciertamente serlo, antes de todo, debemos todos o sino casi todos ser (se es una sola vez cada vez desde el ser) bolivarianos en esencia y espíritu más que de palabra. Semejantemente, para ser Socialistas verdaderos o auténticos, no basta con que el Comandante o fulano de tal o Pascual lo decreten, establezcan y los demás, obedientemente, acatando la línea  digan sí o voten mayoritariamente a favor de la propuesta. Para ser Socialistas hay que  volver a nacer. Nacemos socialistas como todo organismo  que nace en relación con un todo. Por eso pensamos que el Socialismo es un proceso o fenómeno cuya localización la obtenemos más en la natura que en la cultura (algunas culturas más que otras nos enseñan a ser individualistas, a alucinarnos seres  atómicos, es el caso de la civilización nuestra  modelada por el capital). Cuando nacemos  llevamos en y con nosotros el germen del Socialismo en nuestros genes y cromosomas (luego aprendemos a alucinarnos atómicos y autosuficientes).

 De nada nos vale etiquetarnos de Socialistas si nos importan un bledo las penurias que puede estar pasando la viejecilla que vive solitaria al lado de nuestra casa, el hambre que pueda estar pasando el loco del pueblo, la falta de medicinas que tiene Ña Carmen, quien para sobrevivir y mantener a su numerosa prole tiene que lavar a mano ropa ajena. Ser socialistas de cuerpo y alma es dejar de ser indolentes y ver como un Sistema Judicial cruel y clasista (no por sus métodos y leyes sino por la ejecutoria de quienes lo encarnan)  en vez de contribuir a la reinserción de los miles de jóvenes venezolanos, mayoritariamente de las clases sociales más depauperadas y desasistidas del país, encerrados en los depósitos muchos de ellos por delitos menores o por haber infringido las normas por primera vez, eliminándoles así su condición natural de ciudadanos al convertirlos en  desechos, meros despojos humanos, ¡eso es lo que son las cárceles venezolanas! sin que nos afecte en lo más mínimo porque pensamos que esa cuestión no nos atañe, olvidando que ninguno es inmune a ese tara social que nos aqueja, que el día menos pensado algún familiar o afecto, incluso nosotros mismos también podemos ir a dar con nuestros huesos a un deposito de esa naturaleza, y por lo contrario nos sumamos al rio de voces que fluye por las redes sociales (otra bisutería capitalista) pidiendo que los maten porque muerto el perro se acaba la rabia, obviando que la inseguridad y la delincuencia ya no son un problema sino que de problemas se han convertido en un fenómeno que hoy por hoy es parte constituyente nuestra y por si acaso no nos habíamos dado cuenta permea todos los estratos de la sociedad venezolana.

Nos decía Bateson El camino real hacia la conciencia pasa por el lenguaje y los utensilios, suscribimos cabalmente la expresión. Apropiándonos de la atribución de extrapolar la cita batesoniana afirmaremos que el camino real hacia la conciencia socialista pasa por despojarnos del lenguaje y utensilios de factura capitalista y apropiarnos de los que sean verdaderamente de esencia socialista. Para lograrlo, a la manera kantiana tenemos por delante un enorme deber ser y no es otro que un intenso y sincero exorcismo colectivo nacional e individual, ritual de despojo de esas conductas y estéticas impuestas desde afuera por la maquina capitalista transnacional, que sin darnos cuenta (el inconsciente colectivo alienándose), niñas y niños ayer, mujeres y  hombres hoy junto con los niñas y niños de hoy, futuros mujeres y hombres, venezolanos todos de todas las épocas, hemos llevado a cuesta sobre nuestros hombros y en nuestra mentes durante todo el siglo XX y lo que va del XXI, haciéndonos decir o hablar lo que ese enemigo silencioso quiere que hablemos, para así, a través de ese lenguaje enajenado y esquizofrénico ponernos a consumir lo que sus ductores, conductores del Mundo, cual mansas ovejas y borregos quieren que consumamos, en el sentido extenso del vocablo.
Cuando logremos ejecutar esa tarea,  por cierto como toda cura, dolorosa, entonces estaremos preparados para dejar de ser indiferentes o inmunes a hechos o situaciones como los citados, Cuando logremos despojarnos o en el mejor de los casos prescindir de todos los abalorios y bisuterías innecesaria que la Mercadotecnia con sus métodos de shock nos pone a consumir, entonces podemos pensar que hemos localizado, descubriéndolo, lo encerrado o encapsulado en los vocablos de cuyo sentido deseamos apropiarnos y comenzara  a germinar en nuestros espíritus la semilla del Socialismo,   sino lo que estaremos logrando no es otra cosa que vaciar de sentido otra expresión más y continuar extraviados en la selva de significados al no haber podido localizar el verdadero sentido del Socialismo de las Pequeñas Cosas.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

SOBRE EL GRAN POLO PATRIÓTICO




El capital organiza por lógica de supermercado. Suerte de estantería móvil por cuyos anaqueles circulan las clases en diferentes asociaciones y posiciones tácticas. El capital homogeniza por desagregación y dispersión, y crea así la idea de diferencia, autenticidad e individuación. Surge entonces una sensibilidad  política colectiva que admite “la diferencia” a partir de distintos núcleos de filiación, que algunos autores han llamado tribus urbanas, para dar cuenta de nuevas formas de socialidad y nuevos campos emergentes.

Así, surge un nuevo tipo de movimientos sociales, más vinculados a estilos de vida, al gusto y al consumo. Estas prácticas grupales se anclan en factores como la moda o determinados tipos de hábitos que a veces tocan reivindicaciones y se entroncan a luchas concretas. Se trata de una subjetividad cuya sensibilidad hace la diferencia, creando formas y dispositivos expresivos,  materializados en representaciones, juicios enclasados o extraídos de otras clases -gustos, propensiones, sueños, consumos, creencias- en fin, sentido común. Es decir, repertorios sociales estilísticos que no son otra cosa que un campo de producción simbólica, casi siempre asociado a la cultura hegemónica dominante a la que no todos tienen acceso. Es también lugar material del surgimiento de distintos movimientos a partir de demandas también distintas. Incluso la base de experiencias que devienen fascistas. O, por el contrario, si se radicalizan a la izquierda, son nido para que fertilice el vanguardismo ultroso.

De manera que los movimientos sociales son expresión microfísica, de abajo hacia arriba, de demandas, sueños, aspiraciones de la gente desde cada ámbito de la estratificación. Hilvanar estas demandas en un programa con pretensiones de facilitar el encuentro de lo que hoy sigue disperso, conectar el trabajo pequeño con las grandes consignas-síntesis de la política, lograr la identidad y oponer ésta al capital, es la tarea del liderazgo y de la revolución.

Un espacio para el diálogo democrático, la confrontación y la crítica constructiva de aquellos bloques sociales históricamente confrontados al capital, es una asamblea social permanente. No es un apéndice del partido ni la suma de uno o varios partidos. Es el espacio de encuentro de aquellas fuerzas e individuos proclives a una política amplia, democrática, revolucionaria y nacionalista que apunta hacia un socialismo de nuevo tipo, y punto de partida para el encuentro de estamentos sociales históricamente dispersos.

De manera que un Gran Polo Patriótico de fuerzas es, en primer lugar, multiplicidad de polos referidos a sus propias luchas, pero que buscan trascender sus límites para construir identidades y paralelajes con otros. De modo que no es un frente ni una suma de ellos, aunque los contiene. Es lugar de lenguajes y discursos comunes que pueden confluir en un amplio programa general anticapitalista y antimperialista.

El partido debe ser, decía Gramsci, el lugar de unificación de las pasiones humanas por distintas que éstas fueran, para la construcción de un intelectual orgánico común que impulse una revolución intelectual y moral. Pero el sectarismo aparatero, el vanguardismo y el reformismo pequeño-burgués, crean una moralina babosa que hace del partido un fin en sí mismo, que deviene alcabala política para el ascenso de élites y grupos al poder político del Estado y sus prebendas; haciendo de la militancia una obligación oportunista, pragmática y utilitaria, de carácter parasitario y clientelar, alejado de cualquier ideología. La coaptación del Estado por tal burocracia liquida la construcción hegemónica. Así muere la humildad revolucionaria en la misma medida que languidece el papel protagónico y la participación real de las multitudes en la construcción de sus propios espacios hegemónicos.
Juan Barreto Cipriani

LAS GRIETAS DEL CAPITALISMO



                El filósofo político John Holloway, dice en un aparte de su nuevo libro Acerca de la Revolución, una frase que me genera estas reflexiones: “al capitalismo no hay que matarlo de una puñalada al corazón, sino de miles de picaduras”. ¿ A qué se refiere?. ¿Cómo actuar en términos revolucionarios en el siglo XXI?

                Las interrogantes, nos permiten una serie de consideraciones de gran alcance. La 1era, es que la idea de violencia revolucionaria que caracterizó los planteamientos bases de la filosofía marxista del siglo XIX y las post-marxista (leninista-stalinista) del siglo XX, planteaban sobre la interpretación del fracaso de la experiencia de la Comuna de París (1871), la urgencia de avanzar mediante la “Dictadura del Proletariado”.  Ese momento, es precisamente eso: una coyuntura de acción crítica y no-permanente. De hecho, visto desde los planteamientos de la dialéctica, el estancamiento que generó la concreción de la idea-concepto-práctica de la “dictadura del Proletariado” en la ex URSS, fue uno de los elementos que atentó  contra la necesaria respuesta revolucionaria que pretendió ser construida con la revolución Bolquevique en 1917. Por ello, la violencia revolucionaria no se asume con su extremismo, ni con su consecuente derivado de muertes y fusilamientos sumarios, como sí ocurrió en los casos de Rusia y Cuba.

                No significa que no exista violencia, por el contrario, hay nuevas formas de ejercicio de la misma y a estas nuevas formas, debe responder el acto revolucionario. Los efectos, en términos de alienación marxista, que tienen los medios generan un tipo de violencia (producto de la generalización y el cambio de percepciones de la realidad) que debe ser respondida con acciones contra-hegemónicas. Por ello, la lucha que adelantan presidentes en Nuestra América, como Chávez, Correa, Evo Morales o Cristina Fernández contra las cadenas multinacionales y globales de medios de comunicación, tiene un efecto común: causan una grieta en las lógicas de dominación del capitalismo.

                Es este el 2do considerando. Las grietas, son diversas y cada una aporta elementos que, tomados en su conjunto, pueden ser esenciales para el (los) “momentos (s) revolucionario(s)”. La grieta abierta por la Revolución Rusa de 1917, abrió un espacio, pero antes que ella, la Revolución mexicana de 1910, había dejado un espacio – un resquicio- para plantear problemas históricos no resueltos (acceso a la tierra, igualdad étnica y política). Las luchas campesinas que generaron la intervención de Jorge Eliezar Gaitán en Colombia, en las décadas de los 30 y 40 del pasado siglo XX, son otra forma de “grietas”, que tienen un componente social basado en la concreción de los clivajes trabajador/propietario.

La revolución Cubana, en 1959, con Fidel Castro, el Ché, Camilo Cienfuegos, generó un espacio que impulsó un respiro revolucionario. El proceso político revolucionario, que concretó el triunfo de la Unidad Popular en Chile, con Salvador Allende en los inicios de la década de los años 70, fue otra “grieta”, tan preocupante que ameritó la inmediata acción de Richard Nixon y su ejecutor máximo: Henry Kissinger. La revolución Sandinista de 1979, incorporó el tema de los derechos indígenas en el discurso revolucionario, aunque ya habían sido esbozados como elemento esencial en el pensamiento del peruano José Carlos Mariátegui. Esas grietas, son “temporales”, es decir, un espacio y tiempo específico, pero que acumulados “agregan” o “aportan” nuevas experiencias.

                Así temporalmente, las protestas sociales contra las lógicas neoliberales en la década de los años 80 y 90, que se dieron en Caracas, Buenos Aires y otros espacios, permitieron la reorganización de los movimientos sociales, con nuevas estrategias disruptivas y movilizadoras, pero aún así, no fueron suficientes. No rompieron la lógica de construir un anti-poder.

                El capitalismo, en su vertiente liberal-democrática construye una idea de poder como dominación y la respuesta de los revolucionarios, ha sido también en su misma lógica. Dialécticamente es incorrecto. Hay que construir contra-poder. Sí el poder es control/sumisión, el contra-poder debe ser liberador. Y debe liberar el acto de la política. La política, no puede ser sólo hacer juntos entre diversos (Hanna Arent). La política debe ser “voluntad de vivir”. Es decir, construir, avanzar en el buen vivir -Suma qamaña (aymara) Vivir bien y Sumak kawsay (quechua). Debemos asumir la política como acto de mandar-obedeciendo y no como mandar-mandando. Este último, implica ejercer la política en su esencia individualista (“se hace lo que yo digo”), el mandar-obedeciendo, se asume como un ejercicio múltiple y diverso, surgido de la deliberación y la recíproca conveniencia ( “ se hace los que todos mandamos”). Hay que “salir” de los márgenes de acción política, que nos sujetan. Por eso, en Venezuela, la Geometría del poder, significa un uso diferencial del “espacio” como propiedad y pasa a entenderse como reconfiguración trascendente, en función de un equilibrio con la naturaleza en función del buen vivir. Eso hace peligroso a Chávez, no tanto por lo que “dice” (que es peligroso), sino por lo que su “decir” llega “hacer”. Reproducir el accionar de Venezuela, es el riesgo que la grieta del capitalismo sea más profunda y se produzcan miles de aguijones al corazón de la lógica propietaria del mundo.

Dr. Juan E. Romero
Historiador
5/11/2012
Juane1208@gmail.com

lunes, 5 de noviembre de 2012

El coco de la ideologización de la educación

Por: Martín Guédez

 Una decisión perfectamente constitucional del MPPPE ha vuelto a disparar los demonios de un sistema que se niega –sus razones tiene- a dar paso a transformaciones en el Sistema Educativo que den sentido y plenitud a su sagrada misión cual es la de formar hombres y mujeres para la igualdad, la participación y la libertad. Me refiero a la 058 que crea los Consejos Educativos. No podía ser otra manera, lo que tiene que morir antes de hacerlo patalea. Incapaz de entender que es imperativo adaptarse a los vientos de libertad e igualdad que surcan el mundo entero se empeñan en aferrarse al pasado.


El argumento de la derecha conservadora para entorpecer, sabotear e impedir el proceso de plenitud constitucional planteado en la esencia de la Constitución y la LOE es aquel según el cual “Ellos (la inmensa mayoría de la población) no quieren educación sino la Ideologización de nuestros muchachos” El “coco” de la ideologización es y será el fuerte en esta socorrida batalla de ideas. La derecha esconde lo fundamental: todo sistema cultural y educativo es ideologizador, lo es el sistema burgués-capitalista y por supuesto también lo es el sistema socializador establecido en la CBV y la LOE. El sistema capitalista que tanto terror muestra ante la ideologización tiene siglos ideologizando a través de “su” sistema educativo y “su” cultura dominante. No habría podido perdurar tanto tiempo sin ese manejo de la superestructura. Lo saben muy bien y por eso volverán a dar “su” batalla.

Una ideología es un conjunto de ideas que apoya y posibilita un sistema (económico, social, político, etc.) El sistema capitalista basado en la preeminencia y el culto a la competencia, al egoísmo, a la avaricia y la acumulación de riquezas -explotando al otro y a la naturaleza- posee “su” ideología y la impone. Esa ideología se comunica, se transmite, se contagia y, en fin, se hace presente a través de todos los medios a su alcance. La ideología consta de unos componentes: una representación armónica del sistema y un programa de acción. Con la primera, la sociedad adquiere un punto de vista particular de la realidad, un modo de aceptar, asumir y hasta desear esa realidad presente sin importar cuan injusta sea.

Por ejemplo, el abandono de muchos, su explotación, la indiferencia ante las necesidades de esos muchos debe contar con una estructura de pensamiento que lo encuentre normal, lógico y hasta necesario, un modo de ver que no cuestione la razón ética. El programa de acción tiene como objetivo acercar en lo posible el sistema real existente (injusto) al sistema ideológicamente pretendido. El capitalismo hace siglos que lo ideologiza todo, el socialismo pretende conformar una nuevo sistema de valores que ideologice a la sociedad en el humanismo, la solidaridad, la igualdad, la justicia y el amor al prójimo. Así que el tema no es “Educación sí, Ideologización no”, el tema es transformación de la educación para la sumisión y la muerte por la Educación y la Cultura para la libertad, el amor, la igualdad y la vida.

Esta tan socorrida “preocupación” por la ideologización de la educación no brota silvestre como la yerba, tiene sus centros orientadores en la Meca del control social: el imperio. En términos teóricos y prácticos el imperialismo consiste en la relación por medio de la cual un estado controla la soberanía de otro. Esto puede lograrlo la metrópolis imperial por medio de la fuerza o por la vía de la dependencia económica, social, cultural o educativa. La historia demuestra que el camino del dominio por la fuerza resulta costoso y poco estable puesto que debe mantenerse la presión de la fuerza sin descanso para sostenerlo. Una cosa es conquistar y otra es dominar. Véase el éxito de los EE.UU., para invadir Iraq en apenas horas y el fracaso clamoroso en ocuparlo. Requiere entonces el imperio un conjunto de factores que incluyan la convicción por parte de la sociedad invadida, dominada y saqueada, de lo deseable que resulta ser dominada. ¿Difícil? Pues sí, pero históricamente lo han logrado por milenios. Veamos:

Debe instalarse en el subconsciente social del dominado no sólo el miedo a la libertad, a la soberanía y a la independencia sino la admiración por la sociedad dominante. El dominado debe, -transculturación de por medio- admirar a quien lo domina e incluso, instalar el deseo supremo de parecerse y llegar a ser como el dominador.

Se arroja sobre la sociedad dominada una perspectiva del mundo y la historia imperiocentrista. Para el aparato educativo y cultural impuesto todas las otras expresiones alternativas no son más que giros irrelevantes de pueblos salvajes que confirman la superioridad de la civilización imperial. Se debe legitimar la superioridad, no sólo tecnológica, económica y militar, sino moral del imperio. De allí el empeño en modificar el hábitat local en todas sus expresiones hasta convertirlo en expresión de la cultura imperial. Esta transformación incluye todos los espacios materiales y espirituales. Sólo hay que darse una vueltita por cualquier calle de Caracas y ver como cada vez más se parece a una calle de Miami o New York por sus anuncios, reclamos y avisos, o darle una mirada a muchos de estos muchachos desnacionalizados, su música, sus gustos o sus deseos.

Vimos –por ejemplo- hace un par de años la burla grotesca que se hacia en un spot publicitario de una de las expresiones folklóricas más queridas de nuestro pueblo: el aguinaldo navideño. Uno de los aguinaldos, tesoro de nuestras tradiciones, el “niño lindo”, era ridiculizado como algo despreciable, fuera de onda, y en su lugar exhibido como ejemplo una expresión musical del imperio. Sin anestesia ni vaselina se le dice al joven que lo nuestro es ridículo y que lo imperial es lo moderno, lo que es apetecible, lo que está en la onda. Más grave aún, hay quien propone hoy que para “ganarse” a los jóvenes no debemos moverles la conciencia sino las caderas y darles “lo que les gusta” reaggetón. Alí Primera, Carlos Ruiza y tantos cultores no tienen pegada, quedaron pa’los viejos. ¡Válgame Dios! Olvidamos que tienen esos “gustos” porque entre otras cosas son los gustos sembrados por las clases dominantes.

Frente a esto como problema, debemos añadir a la resistencia primaria y natural a todo cambio, la resistencia cultural para reconstruir los valores pulverizados por años de dominio capitalista, algo que Fidel llama “los reflejos condicionados” Frente a todo y como vía a la esperanza debemos restaurar el amor por lo nuestro, el orgullo por lo propio y, en primer lugar, el nacionalismo, el amor a la patria por más que el capitalismo lo encuentre obsoleto.

Hemos sido brutalmente desnacionalizados. Hemos podido nacionalizar y rescatar el petróleo pero no lo hemos logrado –aún- con el hombre y la mujer, al menos, no lo hemos logrado con ese buen segmento de la población que conocemos como capas medias ¿Saben compatriotas? No lo lograremos dándole más de lo que les “gusta” o caramelitos sustitutivos con sabor a capitalismo. Tenemos la urgente necesidad de sustentar la resistencia al capitalismo, no sólo en la conciencia de injusticia sino en las razones de esa injusticia. Debemos nombrar y habitar nuestra tierra desde la autenticidad de nuestro origen y nuestra historia, hermosa, heroica, ajena y distinta a la historia imperial. Héroes, mitos y religión deben desimperializarse, por más que a muchos de estas y estos jóvenes les guste más Supermán o Batman que Florentino. La resistencia a la estructura imperialista se construye desde la conciencia militante de nuestros propios valores.

El imperio requiere de nuevas formas para asegurarse el control de nuestros recursos naturales, tanto humanos como materiales, llegarán es estos cuando dominen los primeros.

El sistema educativo y los medios de comunicación –ambos a una- juegan un papel relevante en este proceso que, Noam Chomsky, llama “fabricación del consentimiento” y que consiste en lograr que nuestros jóvenes acepten que lo bello, lo moderno, lo apetecible y lo deseable es lo imperial. Esto es algo que podemos ver todos los días, a toda las horas del día, en pantallas de televisión, emisoras de radio, vallas publicitarias, periódicos y revistas: patrones de belleza, arquetipos, modos de vida, paradigmas sociales, y en general todo el escenario cultural, responde a unos valores que denigran de lo nuestro, que exhiben lo nuestro como despreciable, desechable y feo. Lo blanco asajonado en todas las expresiones es omnipresente. Los medios de comunicación tienen el poder de penetrar en la cultura receptora hasta demolerla y eso lo han venido haciendo por años. Estos poderosos medios de desconstrucción cultural pertenecen al imperio o están en manos de sus sátrapas o adoradores vernáculos. Son estos mismos que hoy hacen todo lo posible por detener el efecto liberador, participativo y protagónico de la Resolución 058

Es claro que –para nosotros- el empeño debe ser integral e incluir el sistema educativo, pero la lucha cultural y educativa tiene una impostergable tarea por delante: Rescatar la cultura propia, el orgullo y el amor por lo nuestro. Es sólo desde esa perspectiva que podremos emprender esta difícil tarea de con posibilidades de éxito. La monumental capacidad que la globalización y las nuevas tecnologías de las comunicaciones ha colocado en manos del imperio la convierten en algo heroico. Sólo siendo, cada vez más, lo que somos podremos llegar a ser. Unamuno cuenta como, si un pececito admirase el vuelo libre de un pájaro e instalara en sus deseos el llegar a ser como el pájaro, empezaría a morir como pez. Incluso, si por algún milagro, alcanzara la mutación perfecta y llegara a volar, se tornaría pájaro imperfecto pero habría muerto como lo que era: un pez. Debemos mirarnos a nosotros mismos, construirnos desde adentro, sólo entonces podremos abrir las ventanas a lo ajeno sin que la ventolera borre nuestra identidad. Sin identidad no hay patria, sin Patria y Socialismo sólo habrá muerte.

“EL SOCIALISMO NO SE CONSTRUYE CON LAS ARMAS MELLADAS DEL CAPITALISMO” Che

¡¡¡VENCEREMOS!!!

domingo, 4 de noviembre de 2012

En la América del Sur se construye un sueño



La Vega

04/11/2012

¿Eres de los que piensan que nos merecemos un mundo más humano, con menos hambre, con más igualdad social, pero consideras esto algo imposible?  ¿Eres de los que, aunque no les gusta la sociedad en la que viven, creen que esto no tiene arreglo, que ya no hay vuelta atrás, que no hay nadie capaz de lograr cambios?

¡Pues estas equivocado¡ En mi país, Venezuela; se está construyendo desde hace catorce años y bajo el liderazgo de Hugo Rafael Chávez Frías, un modelo de democracia (participativa y protagónica), que busca la dignificación del ser humano.
En nuestro modelo social de derecho y de justicia, se nos brindo la oportunidad  de continuar estudios a una gran cantidad de hombres y mujeres -de las clases históricamente excluidas- a través de una figura que llamamos misiones (Robinson, Ribas, Sucre) y que nos permitirá adquirir herramientas del conocimiento para contribuir a la consolidación de dicho modelo.
Pero eso no queda allí, otras misiones han sido implementadas para saldar históricas deudas con nuestro pueblo. En lo relacionado con la alimentación esta La Misión Mercal, que lleva a nuestras comunidades los productos de la cesta básica a precios muy por debajo del que se consigue en los supermercados. Esto trajo como consecuencia un significativo aumento en la talla promedio del venezolano.
La salud por su parte, dejo de ser un privilegio de unos pocos para convertirse en un derecho de todos a través de La Misión Barrio Adentro, de la mano del hermano pueblo cubano. Y qué decir de La Misión Identidad, que le otorgó a tantos y tantas, el derecho a la ciudadanía, y viene acabando paulatinamente con las mafias que vendían la nacionalidad y habían hecho con esto pingües negocios.
Tenemos además Los Consejos Comunales, instancias de poder local que buscan darle solución a las problemáticas que se presentan en los diferentes ámbitos geográficos de nuestras comunidades. Transfiriendo más poder al pueblo y posibilitando el desmontaje de las estructuras creadas por la burguesía para su servicio y beneficio.
Muchas cosas más estamos haciendo en este rincón de la América del Sur, llamado Venezuela; inspirados en el humanismo de tres grandes hombres, quienes forman lo que hemos dado en llamar el árbol de las tres raíces. Me refiero al gran Simón Bolívar, padre de la patria; Simón Rodríguez o Samuel Robinson, su mentor, quien forjo su espíritu como lo dijera el mismo Bolívar, y  Ezequiel Zamora el general del pueblo soberano.
Aun falta mucho camino por recorrer, no obstante la marcha ha sido iniciada y no habrá nada ni nadie que detenga el avance arrollador de la revolución venezolana y su modelo de país.
Viviremos y venceremos… y estamos venciendo.   

José Domador